Todo volvió a la normalidad, después de ese percance, almorzamos y a las cuatro la gente comenzó a retirarse. Elsa le dio el beso de las buenas noches a cada uno de sus nietos y se retiró a la habitación que hay para ella en la casa. Alejandro y yo estábamos en el cuarto de Eros, le di el medicamento, lo arropamos, le dimos un beso en cada cachete.
—Te amo, estoy muy feliz de verte feliz.
—Yo también mami. La otra semana ya puedo regresar a clase y a mis cursos, ¿cierto?
—El colegio sí, y los c