David nos recogió en el aeropuerto de Cancún, hace un mes la sociedad aceptó su ingreso, por supuesto él pagó su aporte al capital. Se iba a dedicar a estar en las obras fuera del país. El primer hotel debíamos entregarlo en ocho meses. Íbamos bien de tiempo y desde que tomó la gerencia de obras hemos avanzado mucho más. Y eso que iba para dos meses de haberse vinculado.
—¡Qué alegría ver caras amigas! —Nos dimos un fuerte abrazo —. Alejo.
—David.
—César, ¿cómo va la familia? —vinimos a un viaj