El jet aterrizó en Nueva York al caer la tarde del sábado. Tras dejar a Viviana en su residencia, el sedan negro se enfiló directamente hacia el cuadrante donde se ubicaba la casa de Elara. El magnate no iba a esperar al lunes para entregar los obsequios de los niños; la necesidad de acortar la distancia con ellos y de pisar el suelo que sentía bajo amenaza lo empujaba con una urgencia que no admitía prórrogas.
El auto se detuvo frente a la verja de hierro de la casa de Elara. Dante bajó sos