El sol de la mañana entraba por las ventanas con suavidad, iluminando la habitación en tonos cálidos.
Aurora estaba sentada en el borde de la cama, sus manos entrelazadas sobre su regazo, su mirada perdida en un punto indefinido de la alfombra. Los nervios parecían traicionar la, no sabía que haría ahora, como se tomaría Alexander todo eso.
Hace apenas unos meses atras, estaba casada con un hombre cruel, un hombre que no le tentaba en corazón para hacerle daño ni Humillarla.
Desde hacía unos