El sol de la tarde caía con suavidad sobre la terraza del pequeño café donde Alexander y Aurora habían decidido pasar un rato juntos. A pesar de la incertidumbre que los acompañaba, habían decidido tomar un respiro, permitirse disfrutar del momento sin pensar demasiado en lo que podría pasar más tarde.
Aurora removía su café con lentitud, observando cómo el azúcar se disolvía en el líquido oscuro. A su lado, Alexander la miraba con una atención especial, como si quisiera memorizar cada uno de