El crepúsculo pintaba tonos suaves de lavanda y cobre sobre la terraza trasera de la casa, mientras las luces colgantes comenzaban a parpadear tímidamente.
La cena estaba dispuesta en una mesa alargada de madera rústica, rodeada de amigos, compañeros y familia. El aroma de pan recién horneado, vino dulce y especias suaves flotaba en el aire, combinándose con la brisa cálida del atardecer.
Aurora caminaba entre los invitados con una sonrisa serena, saludando, recibiendo abrazos y bendiciones,