~Él~
Despierto con una sensación extraña, como si algo esencial hubiera sido arrancado de mí mientras dormía.
No es dolor, no exactamente.
Es vacío.
Un hueco profundo, imposible de nombrar.
Abro los ojos con lentitud. El techo no me resulta familiar. Es todo desconocido a primera vista, ninguna lámpara reconocible.
Parpadeo varias veces, esperando que algún recuerdo acuda en mi auxilio. No ocurre nada.
Nada.
Intento moverme. El cuerpo responde tarde, pesado. Un pitido constante me perforaba los oídos. Es entonces cuando comprendo que estoy en una habitación de hospital.
¿Qué me pasó?
Y lo más importante, ¿Quién soy?
La pregunta aparece clara, pero no hay respuesta.
Giro la cabeza. Y cerca de la cama, una mujer camina de un lado a otro. No llora. No parece alterada. Más bien… impaciente. Se detiene en seco cuando nota que estoy despierto y observandola.
Sus ojos brillan.
—Por fin. –habla más para ella.
Se acerca demasiado rápido, demasiado cerca. Su rostro no me res