Capítulo 35: Hazlo mal. Pero no sola.
Escucho los golpes en la puerta desde la habitación. No son suaves esta vez. Tampoco insistentes. Son firmes, medidos, como si quien esta del otro lado ya no pidiera permiso para entrar.
No me muevo por unos segundos, esperando.
Me quedo así, en silencio y me siento en la cama, con la espalda apoyada en la pared, mirando un punto fijo que no significa nada. Pienso que, si no hago ruido, sea quien sea, se va ir. Ya sea Ivi con Ezrah, o Adela. Se cansarían y se irían. Como las veces anteriores en