Capítulo 35: Hazlo mal. Pero no sola.
Escucho los golpes en la puerta desde la habitación. No son suaves esta vez. Tampoco insistentes. Son firmes, medidos, como si quien esta del otro lado ya no pidiera permiso para entrar.
No me muevo por unos segundos, esperando.
Me quedo así, en silencio y me siento en la cama, con la espalda apoyada en la pared, mirando un punto fijo que no significa nada. Pienso que, si no hago ruido, sea quien sea, se va ir. Ya sea Ivi con Ezrah, o Adela. Se cansarían y se irían. Como las veces anteriores en el caso de Ivi y Ezrah.
—Sé que estás ahí. –dice desde afuera una voz que reconozco como la de Ivi.
Su voz no suena dulce como otras veces. Tampoco molesta. Suena cansada.
Cierro los ojos. Por favor, vete, pienso. No porque no la quisiera, sino porque no tengo fuerzas para sostener su mirada. No puedo fingir otra vez que estoy bien. Pero me levanto despacio y me acerco a la puerta de entrada.
—No voy a irme. –añade–No hoy.
El silencio se alarga entre nosotras. Escucho cómo apoya la frente con