Capítulo 25 El Precio del Acceso
El silencio que siguió a la partida de Sofía se instaló en la biblioteca como una losa de concreto. Daryel Metaxis se quedó estática frente al monitor, con las yemas de los dedos rozando la madera donde descansaba el disco duro de titanio. La jugada de Alessandro había sido magistral: bloquear el sistema con su huella dactilar y enviar a Sofía como un escudo de distracción emocional. Sabía que Daryel no flaquearía ante la tortura, pero sí ante la culpa de ver a su hermana menor convertida en el