El regreso al mundo de los vivos fue un proceso gélido y desprovisto de alivio. Dos días después de la masacre en la mansión de la costa, el auto blindado de Stewart Global se detuvo frente al imponente rascacielos de cristal de la firma en Manhattan. Daryel descendió del vehículo vistiendo un impecable traje sastre azul marino de corte italiano que Andrés le había hecho llegar a su departamento. Llevaba el cabello castaño recogido en un moño estricto, maquillaje de alta cobertura para ocultar