Daryel salió del despacho de Alessandro sintiendo que el disco duro cifrado, oculto en el bolsillo lateral de su blazer gris, quemaba su piel a través de la tela. El aire gélido y acondicionado del pasillo la recibió como un shock térmico bienvenido, ayudándola a disipar la neblina sensorial y a reafirmar el control sobre sus facciones.
La confrontación en la oficina había sido brutal. Se había expuesto deliberadamente al fuego de la seducción, y el capo le había devuelto el golpe revelándole