HARPER
El gimnasio estaba iluminado por grandes lámparas que colgaban del techo alto, y el piso brillaba con un intenso y claro color marrón. Detrás de mí, las gradas de madera maciza se alzaban en escalones amplios.
Murmullos enérgicos llenaban el lugar. Pero cuando la música empezaba a sonar, todos se quedaban en silencio observando la presentación de otra aspirante entusiasta.
Ya casi era el turno de Melisa, así que ella fue a vestirse con algo más cómodo mientras yo me quedaba allí esperánd