Mundo ficciónIniciar sesiónDANTE
El silencio que siguió fue brutal. Ni siquiera había murmullo o ruido que pudiera amortiguar el jodido golpe de mi acusación.Moví mis hombros como si intentara acomodarme. Pase lo que pase, debía mantenerme firme y sepultar cualquier emoción que me hiciera parecer débil, sobre todo ante él.Tenía los malditos fundamentos para hacer esa pregunta. Era tan solo un niño, pero recuerdo bien el desprecio de mis abuelos hacia Isella, varias veces los






