Mundo ficciónIniciar sesiónDANTE
Fumé otro cigarro antes de subir al primer ascensor que se abrió de los diez que había. Marqué el número veintiocho en el tablero.Moví mis hombros como si intentara acomodarme. Pase lo que pase, debía mantenerme firme y sepultar cualquier emoción que me hiciera parecer débil, sobre todo ante ella.En el primer piso, dos chicas en sus trajes de oficina entraron al elevador. Al verme, empezaron a sonreír de forma coqueta y susurrar entre ellas. M






