HARPER
Mi pulso estaba acelerado, y la boca se me había secado por completo. Mi madre estaba cada vez más cerca.
Miré a Dante; su expresión no podía ser más relajada. Ladeó su cabeza y levantó una ceja, escuchando con atención las voces de fondo, como si intentara identificarlas.
Vi dos sombras reflejarse en el pasillo de al lado. No había tiempo; sabía que si mi madre lo veía aquí y junto a mí, enloquecería por completo.
—¿Esa es…
No sé qué voluntad endiablada entró en mi cuerpo, pero