HARPER
Mi pecho subía y bajaba rápido. Sentía mis mejillas arder.
Yo nos había encerrado aquí, pero por alguna razón parecía que era la única que se sentía atrapada, a la única que le temblaban las piernas.
Lo miraba y solo veía confianza, diversión. Y eso empezaba a irritarme.
Dante bajó un poco la cabeza, sus labios peligrosamente cerca de los míos.
—Tú tienes algo que me pertenecía y lo quiero recuperar —susurró con un tono peligroso sobre mi boca.
Mis labios se abrieron involunta