HARPER
Varias personas en la boutique nos miraban y las que aún no lo hacían, voltearon al escuchar a mi madre.
Ella se percató de esto, y su expresión se convirtió en una mueca contenida.
—Ven conmigo —susurró entre dientes.
Me soltó apenas lo suficiente para que caminara por delante de ella.
Cruzamos la boutique bajo la mirada discreta —pero atenta— de las encargadas, una pareja joven que disimulaba su atención hacia nosotras hablando con la recepcionista, y de una mujer mayor que fingía