Mis ojos se encontraron con los suyos, solo por un segundo, y fue él quien los apartó de inmediato. Sin ningún gesto, su expresión permaneció incorruptible.
Dante vestía con ese descuido elegante que lo distingue entre cualquiera. Un saco negro sin abotonar, el cuello de la camisa vino tinto abierto sin corbata, pantalón formal y ese reloj Panerai negro que tenía en la tarde.
El cabello peinado hacia atrás con algunos mechones cayendo con rebeldía, era el último toque para esa mezcla de sofisti