Las lunas se quedaron tomando té en la sala de estar, la mayoría de los Alfas de quedaron a su lado, a excepción del Alfa Bruno, Angelo y el gran Alfa Luciano Ferragamo, estando los tres dentro, por un momento se tornó un poco incómodo, los tres eran reyes y solo había una silla entre todas que era para el gobernante mayor
— Anda, abuelo, toma asiento — el Alfa Luciano sonrió complacido — Yo soy apenas un cachorro al lado de ustedes, que se siente el más viejito — dijo Angelo
—El Alfa Luciano,