La noche era fría, Bruno, salió de la ducha con el torso desnudo, los lobos eran de sangre caliente, no sentían el frío como los humanos, Rafaela, levantó su turqueza mirada, era imposible no voltear para apreciar el perfecto y atractivo cuerpo del Alfa, y Rafaela, no era la excepción
— Bruno, se dió cuenta de que su luna, lo observaba, sonrió de lado antes de preguntarle — ¿necesitas algo, luna?
— Rafaela, se sonrojó un poco al ser atrapada por el imponente hombre, apretó las manos en las sában