A la mañana siguiente, alrededor de la ocho de la mañana, el Alfa y se había despertado, admiraba el cuerpo desnudo de su luna bajó las sábanas, había pasado una de las mejores noches de su vida, había hecho suya a su amada de nuevo después de meses de no poderla tocar
Las negras largas pestañas de Rafaela , se removieron, sus bellos ojos turqueza se abrieron de a poco, fue cuando sintió el dolor placentero en todo su cuerpo, el Alfa había sido muy apasionado con ella toda la madrugada
Buenos