Esa noche el gran comedor de la mansión Ferragamo estuvo lleno, estaban todos reunidos ahí, El alfa Mariano sostenía a su cachorrita Andrea, era su adoración, la bebé estaba muy apegada a su padre, vivía en la inocencia de estar a meses de nacida y muy ajena a qué una leona bellísima quería conquistar a su luna, el delta Ramsés Matos
Cada Alfa se hacía cargo de su cachorro, Angelo, cuidaba de Bruno, su hermoso cachorro que era demasiado travieso, Brunito, lo desafiaba más seguido de lo que le