PUNTO DE VISTA DE KIRA
En ese momento, perdí el apetito para seguir comiendo. Sentí cómo el sabor desaparecía de mi boca, dejando solo una amargura que se posaba en mi lengua. Mi enojo ya estaba creciendo antes de que los ancianos entraran, pero ahora el peso que oprimía mi pecho se sentía más intenso que nunca. Los ancianos estaban erguidos, con el rostro firme, y sus ojos ni una sola vez se dirigieron hacia mí. Era como si fuera invisible para ellos. Como si mi presencia en la sala no signifi