POV DE SIMEON
El cuervo llegó temprano aquella mañana, batiendo sus alas contra el aire frío mientras se posaba en la barandilla de piedra afuera de mi ventana. Supe de inmediato que la carta no era uno de esos mensajes sin importancia que a veces circulaban entre las manadas. Los cuervos del Ciudadela nunca venían sin razón. Cuando tomé el papel enrollado de su pata, ya sentía un extraño impulso dentro de mí, algo entre satisfacción y curiosidad.
Pero cuando la abrí y leí su contenido, todo de