El invierno de 2067 fue diferente.
No por el frío, que era el de siempre, sino por algo que empezó a moverse bajo la superficie de las cosas. Los brotes del jardín de las preguntas habían seguido creciendo, y ahora eran cuatro arbustos pequeños que rodeaban el árbol de las historias como guardianes. Los visitantes que llegaban al fiordo se detenían frente a ellos, los tocaban con reverencia, y a menudo se iban con una pregunta nueva que antes no tenían.
Sol cumplió nueve años en febrero. Era un