El otoño de 2062 trajo consigo el anuncio que todos esperaban.
—Nos vamos a casar —dijo Erik una tarde, tomando la mano de Maja—. Aquí, en el fiordo. Bajo el árbol.
La noticia recorrió la cabaña como una ola de alegría. Leo y Sofia abrazaron a su hijo. Lena sonrió con esa sonrisa que tanto se parecía a la de la abuela. Los niños —el pequeño Erik, Lukas y Nils— se ofrecieron inmediatamente como pajes y damas de honor.
—¡Yo quiero llevar las flores! —gritó el pequeño Erik.
—Yo los anillos —dijo L