La primavera de 2062 llegó con una suavidad que parecía diseñada especialmente para recibir a Maja.
Erik la esperaba en la pequeña estación de tren, con el corazón latiendo más rápido de lo que quería admitir. Habían pasado años desde la última vez que se vieron en Upsala, pero las cartas y las llamadas habían mantenido viva una conexión que ninguno de los dos terminaba de entender.
Cuando el tren se detuvo y Maja bajó, Erik sintió que el tiempo se detenía. Su pelo rojo brillaba bajo el sol pri