Emily madrugó más de lo acostumbrado, debía llegar a su oficina antes que todos sus empleados. La información que había solicitado sobre Leonor ya estaba lista y esperando en su escritorio.
No había sido un capricho cuando amenazó con buscar cualquier información sobre Leonor qué pudiera usar para quitarla del camino.
—Empieza —ordenó apenas entrando al lugar—. Dímelo todo, sin adornos.
Diego tragó saliva lleno de nerviosismo. Reunió los folios y comenzó a leer como quien informa al juez:
—Di