La ambulancia se detuvo frente a la entrada de emergencias en un frenazo seco. Las puertas traseras se abrieron y, de inmediato, un equipo médico se abalanzó hacia la camilla de Clara. El caos se desató apenas bajaron la camilla de la ambulancia, entre las luces blancas del pasillo, pasos apresurados y voces tensas el mundo de Leonor se vino abajo.
—¡Pásenla a la sala de evaluación pediátrica ya! —ordenó alguien.
Las ruedas metálicas repicaron contra el pavimento mientras la camilla desaparecía