El eco de la puerta aún resonaba en la mente de Leonor. La presencia de Emily había dejado tras de sí un aire cargado de electricidad estática, como si el consultorio entero hubiese quedado impregnado de un perfume pesado que no se disipaba fácilmente. Clara, sin embargo, estaba más interesada en perseguir al gatito que corría de un rincón a otro con movimientos ágiles, completamente ajena al peso de los adultos.
Gabriel se inclinó para recoger algunos papeles que se habían caído tras el fo