133. NI SUEÑES QUE SERÁ SOLO UNA VEZ
NATHAN
No sé ni cómo pude interrumpir mis embestidas; ya me veía llenando ese apretado agujero.
Salí de golpe y me enterré en su coño; ni muerto pensaba venirme afuera.
—Aaaahhh… ¡Nathan, espera! —gimió ante la invasión repentina.
Volví a acostarme sobre ella, estaba ido, ahora sí, en modo bestiality.
Me aferré a su cintura y la penetré rudo, montándola duro, vigoroso, profundo, el nudo formándose en la base, deseaba tanto marcarla.
¡Mierd4, mierd4, mierd4!
El olor de su nuca, su cabello aparta