134. EL PACIENTE HENRY CONNOR
NATHAN
Un timbre insistente me hace salir de mi placentero sueño, abrazado al suavecito cuerpo de mi hembra.
Saco el brazo debajo de su cabeza lentamente para no despertarla y me giro a tomar el ruidoso aparato.
Miro la pantalla que se ilumina y me incorporo sentándome.
Es del Alfa Connor, y el hecho de que me esté llamando debe ser por alguna emergencia.
—Alfa Morgan, buenas noches —lo saludo en voz baja, apartando la cobija y levantándome con cuidado para salir a la terraza.
—Disculpe la hora