130. RECOMPENSA PARA PAPÁ
NATHAN
—Ya sabes qué hacer, quiero que la torturen tanto en la prisión que ella misma se ponga la soga al cuello —ordené entre dientes—. Te doy una semana.
Me encontraba sentado en el asiento trasero del Mercedes.
Colgando el móvil, di un suspiro de alivio.
Toda esta locura se había terminado al fin.
Esos malnacidos pagaron por lo que le hicieron pasar a mi Trinity.
“Extraño a mi hembra, quiero olerla” , Blaze daba vueltas ansioso en mi mente.
Estaba un poco irritado, creo que se acercaba su ce