131. JUGANDO CON MI HEMBRA
NATHAN
Las pupilas de mi lobo se cerraban sobre el depilado monte de Venus y el inicio de esa rajita rosada que se perdía entre sus muslos.
No llevaba bragas, solo ese juego sexy de lencería con ligas y encajes.
A duras penas pude dejar de mirarle el coño para subir por su suave vientre, lleno de masitas ricas para mordisquear.
Su cintura estrecha y más arriba una pieza que imitaba a un sostén, y digo imitaba porque para el caso, mejor ni llevarlo.
Las copas transparentes de encaje rojo me deja