Gerión me observaba con seriedad mientras yo sentía que los segundos eran horas. No sabía qué hacer, cómo mirarlo. Mi boca estaba seca mientras sentía mi piel estremecerse de pies a cabeza. Me sentía expuesta y vulnerable. Él se mantenía en silencio esperando alguna reacción de mi parte pero yo solo quería encogerme y ocultarme en cualquier rincón de la casa, o huir eso era lo mejor, escuchar todo lo que aquel hombre iba a decirme y largarme de ese lugar al que nunca debí haber entrado.
—¿Qué c