No quería salir de la habitación. La luz del sol ya se veía a través de la ventana y eso significaba que los hermanos Snow esperaban por mí. Solo pensar que debía bajar y mirar a la cara a Austros y Caelus hacía que un escalofrío me bajase por la espalda. Maldita sea la hora en la que me convertí en una persona tan curiosa.
«Te habían dado una orden, Bianka,una simple orden. No salgas de la maldita habitación, pero como siempre tienes que meterte en problemas.»
Me acurruqué más debajo de la sáb