Mi sueño fue interrumpido por tres toques en la puerta y una vos masculina que no pude reconocer en medio de mi somnolencia. Miré a mí alrededor, estaba en mi habitación, en la casa de los Snow. Afuera el sol iluminaba el jardín, olvidé cerrar las cortinas la noche anterior en medio de mi llanto y mis ojos estaban sufriendo por culpa del exceso de iluminación.
Me levanté perezosamente y estiré mi cuerpo. Los golpes volvieron a repetirse y solté un bufido, quien fuese se encontraba apresurado. M