Era extraño entrar al Edén y verlo vacío y silencioso. Mis pasos y los de los hermanos retumbaban por el enorme lugar mientras caminábamos. No tenía ni la más remota idea de que iban a decirme, pero iba dispuesta a convencerlos de quedarse junto a mí. Ni siquiera sabía cómo llamarlo, ellos son siete hombres y yo una sola chica, mi propia mente me juzgaba por lo que estaba pensando.
¿Cómo demonios iba a mantener una relación con los siete?
Solté una pequeña risita aprovechando que ellos estaban