Mundo ficciónIniciar sesiónLa aldea de Piedra Rota había recibido su nombre por las ruinas del antiguo acueducto que la atravesaba como una serpiente de piedra quebrada, sus arcos derruidos elevándose hacia el cielo como dedos suplicantes de una civilización olvidada. Isabella había cabalgado durante tres días por senderos que ni siquiera aparecían en los mapas más detallados del reino, siguiendo las direcciones que Talia le había susurrado en el o&i







