Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amanecer se filtraba a través de las cortinas de terciopelo como una súplica tímida, pintando las paredes de los aposentos reales con tonos dorados que contrastaban cruelmente con la palidez que había invadido el rostro de Isabella durante las últimas horas. Había permanecido despierta toda la noche, no por los ecos de la multitud que aún resonaban desde la plaza —aunque sus gritos de "¡Falsa reina!" y "¡Traid







