Amara llega a la empresa cuando ya ha pasado la medianoche, con el cansancio clavado en los hombros y una presión incómoda en el pecho que intenta ignorar repitiéndose que solo será una reunión breve, un trámite necesario, algo que no puede postergar porque el socio que la citó es uno de los inversores clave para la reconstrucción de Laveau, y mientras el ascensor sube lentamente, se dice que no está huyendo de Liam, que no está escapando del conflicto que dejaron inconcluso en la habitación, q