Dos días después
La desesperación de Liam crece cada día. El rostro de Amara lo persigue en sueños y en pesadillas. Su risa, su voz, su aroma… todo se ha convertido en un recuerdo doloroso. Y aunque el mundo siga girando, para él todo se detuvo el día de su desaparición.
Por eso, cuando se quedó sin opciones, tomó una decisión. Entregó sus últimos ahorros, dinero que había guardado para un futuro con ella, y fue directo a buscar a quienes sabía que nunca le fallarían: sus viejos contactos de