Sophie camina en círculos por su departamento, con los ojos rojos, el alma rota y la garganta seca de tanto llorar. La culpa la consume como una ola oscura que no la deja respirar. Cada vez que recuerda el vestido blanco, las flores, los votos… siente que traicionó a su amiga. ¿Cómo pude acompañarla al altar sabiendo que algo no estaba bien? piensa una y otra vez. ¿Cómo pude mirar a Cristóbal a los ojos y no decir nada?
Las lágrimas corren por su rostro sin que ella intente detenerlas. Se sien