Kate se acerca un paso más, lo suficiente como para quedar dentro del espacio personal de Liam, ese espacio que antes compartían sin problemas cuando trabajaban como socios y que ahora él percibe como una zona de peligro absoluto. El perfume que ella usa, el mismo que llevaba en las noches en que planeaban movimientos estratégicos y se creían invencibles, viaja en el aire y lo golpea con una fuerza inesperada, obligándolo a contener el impulso de apartarse.
–Pero no confundas mi silencio con re