En el refugio, mientras tanto, la noche se ha acomodado en su rutina rara: Ayslin duerme a ratos, Lucero está al fin profundamente dormida, Leonardo se ha quedado en una silla leyendo algo que no ve, solo por el ruido de las páginas, Amara intenta descansar pero el embarazo y la información sobre su madre le han dejado el cuerpo en un estado de agotamiento nervioso.
Liam está acostado junto a ella, sin pegar un ojo, mirando el techo del cuarto como si en las vetas de la madera pudiera encontra