Ha pasado un mes.
Treinta días en los que el mundo parece haber cambiado de ritmo.
La casa de modas Laveau, antes al borde del colapso, ahora respira con una serenidad casi inquietante. Todo fluye, como si una corriente invisible guiara cada movimiento hacia un destino inevitable.
Amara ha tomado el control absoluto. Ya no hay juntas caóticas ni órdenes confusas. Cada decisión lleva su sello. Camina por los pasillos como una fuerza contenida: el sonido de sus tacones se mezcla con el murmull