Amara siente que se le corta la respiración. Se acerca, con las manos temblorosas, buscando refugio en la presencia de Liam. –Haré lo que sea necesario –susurra, aunque su voz no logra ocultar el miedo. – Solo… no permitas que Kate llegue a mí.
Carlota no responde de inmediato. La mide de pies a cabeza, como un soldado mide a un recluta que sabe que podría fallar en combate. –Que quede claro entonces –dice al fin. – Si esa mujer pone un pie en esta propiedad, no habrá negociación. No habrá mis