Amara se tambalea hacia un lado, con la mejilla ardiendo, los ojos abiertos de par en par, la respiración cortada.
–¡Todo esto es tu maldita culpa! –escupe Ayslin, con lágrimas en los ojos y la voz quebrada por la rabia. –Tienes que decir toda la mierda que ocultas de una vez por todas. ¡No voy a permitir que tus secretos lastimen a mi hija!
Liam se queda helado. Da un paso al frente, con el ceño fruncido, la voz cargada de desconcierto. –¿Ayslin, qué demonios te pasa? –pregunta, casi gritand