Liam, con los ojos inyectados en sangre y las manos crispadas en puños, da un paso hacia Amara. Su respiración es la de un hombre que viene conteniendo demasiadas verdades. –Carajo, Amara –su voz truena como un disparo. – dímelo de una maldita vez.
Ayslin, desbordada de rabia, se une al ataque. Da un paso al frente, señalando a Amara con un dedo que tiembla de ira. –¡Amara, habla! –ruge, como si esas palabras pudieran derribar cualquier muro de silencio.
Sophie, que hasta entonces había inten