Alicia salió de la oficina completamente ofuscada, gritando a todo pulmón:
—¡Esto no se quedará así! ¡No podrán separarme de mi hijo! ¡Juro que los denunciaré! ¡Haré que paguen por todo lo que me están haciendo!
Continuó vociferando, incapaz de contener su rabia.
—¿Es así como quieren verme? ¿Vengándose porque planté a su hijo en el altar? ¿Por qué lo engañé? ¿Por qué el niño no es suyo? ¿Quieren demostrar su poder? ¡Nada de lo que hagan podrá cambiar el pasado! Su hijo está arruinado socialmen